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Cómo organizar una cena con amig@s

Una cena con amigos no ha de ser reducido a algo tan simple como el hecho de comer, beber y conversar de cualquier cosa que se nos ocurra en esos momentos. Una cena con amigos es un momento especial, compartido alrededor de una mesa, con personas con las que tenemos muchas cosas en común.

Por ello, preparar una celebración de este tipo no debe dejarse nunca al azar. Hay que cuidar hasta el último detalle, desde la elección de la comida, pasando por la presentación de la mesa, hasta la creación de un ambiente adecuado para que fluyan las conversaciones.

Para conseguir nuestro propósito, disfrutar de una agradable velada, echaremos mano de todos aquellos elementos que estimulen nuestro cinco sentidos. Lo ideal sería poder celebrarla en una terraza, ya que en esta época de verano es cuando más apetece cenar al aire libre. Sin embargo, especialmente para los que no disponeis de ella, va dedicado este post en el que os vamos a dar algunos consejos que esperamos os ayuden a poder crear, en vuestro comedor, una atmósfera fresca en la que poder sentiros tan a gusto como en un espacio exterior.

Estimular el sabor quedará en (las buenas o menos buenas) manos del cocinero o cocinera. Pero sea cual sea el tipo de cena que decidas servir, elije platos ligeros y frescos como cremas frías, ensaladas varias, etc... ideales para esta época estival, regados con vinos bien fríos. No pueden faltar los helados, de varios sabores, que suelen gustar a todo el mundo.


Un ambiente fresco no está reñido con una presentación elegante de la mesa. Manteles de tela, individuales o caminos de mesa son las principales opciones para cubrirla. Elegirlos de tela, al igual que las servilletas, es la opción más adecuada. El papel hay que dejarlo para el día a día.


Otra opción es recurrir a los bajoplatos. Como estos de la fotografía, que son de rattan. El resto de complementos (bol, vasos, cubitera...) comparten este mismo material, que, junto a los cubiertos y servilleteros, de cierto aire étnico, consiguen una composición llena de frescura.




En una cena así, no pueden faltar la velas como complemento a una iluminación artificial, que debe ser suave y muy puntual. Enfocada directamente sobre la superficie de la mesa y dejando el resto casi en penumbra. Las velas crearán claro-oscuros perfectos que nos ayudarán a conseguir una atmósfera más íntima.


Por supuesto, para obtener un efecto más real, tendremos que rodearnos de plantas que den apariencia de exterior y carácter al conjunto. Es importante que tengan una gran notoriedad, y que no sean artificiales para que den el toque de naturalidad al espacio.


Las varillas o los conos de incienso son un complemento ideal para estimular el sentido del olfato y nos ayudarán a crear un ambiente relajante. Sobre todo porque en el interior de la vivienda no contamos con el aroma intenso y tan característico de un galán de noche.

Y por último, pero no por ello menos importante: el sentido del oído. Lo aconsejable es decantarse por poner música de fondo, que no tenga más presencia que el resto de elementos. Cualquier tipo de música tranquila e instrumental, como el jazz o el chill out, son ideales para este tipo de ambientes. Evita a toda costa encender la televisión, ya que captará la atención de los comensales y entorpecerá la comunicación entre ellos. En cualquier caso el silencio, también es un agradable acompañante en una cena entre buenos amigos, ¿no crees?

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